Yo conocí a Pablito
Tenía un remolino en la frente, como los remolinos de los bebés.
Dicen que tenía las piernas regordetas.
Era tierno y muy formal, y a todos nos indicó alguna vez su status de rata callejera.
Después, un día, se fue Pablito.
No estaba ni debajo de la cama.
Yo creo que se perdió en su remolino.
Cuando se fue Pablito llegó Jose.
Jose aprendió a bailar breakdance y ya no era una rata callejera.
Creo que aprendió a bailar muchas cosas.
Hacía chistes, igual que su papá. (¿Por eso se parecen tanto?)
También era muy formal pero su voz estaba cambiada.
Hablaba más grande, y alto.
No me di cuenta cuando se fue Jose.
Tampoco está debajo de la cama.
Pero hoy llegó Pavo.
Pavo toca la guitarra… y canta… canta grande, y alto.
Y cuando canta parece que le crecen alas.
Creo que todavía tiene su remolino.
Pero ya no se va a perder en él.
Porque ahora canta, y tiene alas.
Para volar un rato
Y regresar.
Gracias Mariana. Este es un lindo regalo para José Pablo y para sus orgullosos padres.
ResponderSuprimirUn beso grande.
Ah, y se me olvidaba decirte algo que ya sabes, pero de vez en cuando es bueno recordártelo. Escribes muy bien. Tu pluma cada vez tiene más filo.
ResponderSuprimirUn gran abrazo.
Gracias. Tanto video que me dedica me inspiró. :)
ResponderSuprimir¡Felicidades por lo del Tec! Ojalá si vaya a Monterrey.
Orale, está padrísimo tu escrito!! Pau
ResponderSuprimirY a qué hora se supone que voy a escribir en mi blog si apenas me da tiempo de leer todo lo que tú (y Pablo) escriben? :)
ResponderSuprimirEstá buenísimo este para Jose. Y los demás también. Sigue escribiendo.
Mil gracias Mariana por esto que escribiste de José. Hasta la lágrima se me salió, ya sabes que soy chillona. Gracias por tener esta conexión con José. Gracias por estar aquí presente con todos nosotros. Un besote. Laura
ResponderSuprimir